miércoles 1 de abril de 2009

Con Juan Bonifacio Lorenzo Benavente (Director de la Filmoteca de asturias) españa


Fernando Vela, frente a la pantalla cinematográfica


Juan Bonifacio Lorenzo Benavente






Fernando Vela o, si se prefiere, Fernando García-Vela, según el Registro Civil de la capital de Asturias, nació en 1888, a las diez de la noche del 26 de octubre (y no del 28, como se suele escribir), día de San Evaristo, inscribiéndose con el nombre de Fernando Evaristo García Alonso, puesto que sería años más tarde cuando, por una disposición, quedaría autorizado para usar el apellido García-Vela, compuesto con los dos de su padre.

Fernando Vela (1888-1966) forma parte, indudablemente, de los intelectuales que en el mundo se adelantaron a la hora de descubrir el cine, en sus primeros tiempos, desde un enfoque muy serio, y, en particular, el genio de Charles Chaplin; cosa lógica, por otro lado, en una persona carente de prejuicios y de acuerdo, por entero, con el principio que señala que una «aireación de la cultura se produce cuando se descubren otras culturas».

Los historiadores -advertía Vela, en mayo de 1925- rebuscan el origen del arte en las costumbres primitivas, como quien revuelve con un palo una apagada hoguera de salvajes. No se les ha ocurrido mirar a su alrededor por si acaso algún arte está naciendo. Aquellas primeras películas en que unos negros bailan, unos bañistas se salpican, y vuelan y desaparecen fantásticamente unos muebles, valen tanto como unas pinturas rupestres. Son las pinturas rupestres del cine.




Idea que, por cierto, habría de llevar a María de los Reyes Laffitte y Pérez del Pulgar, condesa de Campo Alange, a editar, de manera precisa, en 1953 y a través de la Revista de Occidente su curioso libro De Altamira a Hollywood.

En consecuencia, al hablar Fernando Vela de aquellas «primeras películas en que unos negros bailan, unos bañistas se salpican, y vuelan y desaparecen fantásticamente unos muebles», de un modo claro, estaba manifestando que tenía un conocimiento temprano de cineastas primitivos de la categoría de Georges Méliès (1861-1938), Mack Sennett (1880-1960) y Segundo de Chomón (1871-1929), además de una perspectiva conforme a las circunstancias que habrían de desarrollarse.

Las razas jóvenes e incultas -proseguía Vela- poseen un vocabulario de gestos más extensos que el nuestro y con otras significaciones. Tal vez esta es la razón de que descuellen en el cine los norteamericanos, que son bastante jóvenes para gesticular expresivamente y bastante civilizados para que sus gestos sean sinónimos de los nuestros.




Fernando Vela opinaba así en su ensayo «Desde la ribera oscura (para una estética del cine)», dado a luz con motivo de la publicación de un volumen del alabado teórico Béla Balázs (1884-1949), Der sichtbare Mensch oder die Kultur des Films (esto es, «El hombre visible o la cultura del cine»), ya que «el cine desentierra al hombre sepulto bajo conceptos y palabras para sacarlo de nuevo a una inmediata visibilidad».

Naturalmente, Béla Balázs al afirmar eso, en 1924, estaba refiriéndose al cinema mudo, lo mismo que Fernando Vela al considerar que el «cine nos enseña a ver, y con su gran lupa y su reflector nos lleva los ojos como de la mano y nos obliga a palpar ocularmente el contorno de las cosas, a fijarnos en los mil movimientos de una mano que abre una puerta».

Y es que lo fisonómico imperaba entonces, hasta el punto de que el sociólogo Honingsheim llegara a exponer que todos los movimientos de la juventud de aquella época significaban «el redescubrimiento del cuerpo humano», algo representado para Fernando Vela con perfección por Douglas Fairbanks (1883-1939), «actor, deportista y danzarín en la vida y en el cine», pues el cine, el deporte y la danza eran «tres invenciones de una juventud alegre para quien el cuerpo existe, precisamente porque ha sido espiritualizado y hecho transparente», resultando, por lo tanto, imposibles «Douglas Fairbanks» y «las películas de Douglas Fairbanks» sin «esta nueva adolescencia del cuerpo humano».

El cine -apostillaba Vela- tiene los mismos años que nosotros los primeros futbolistas; está a nuestra misma temperatura, a nuestro tono y compás, todo él joven y vivo, y se nos adapta y nos envuelve como una camiseta de sport.




Fernando Vela pertenecía, en fin, a la generación de su amigo y paisano, también ovetense, Eduardo Martínez Torner (1888-1955), de quién traté extensivamente (cabe recordarlo) en un trabajo presentado, en 1990, en el III Congreso de esta Asociación Española de Historiadores del Cine.

Con BERTO ALVAREZ PEÑA


Brujas bebedoras de sangre, ¿influencia romana o pensamiento mágico?

Gauson escribió "Brujas bebedoras de sangre, ¿influencia ...(sigue)

Brujas bebedoras de sangre, ¿influencia romana o pensamiento mágico?

La “Guaxa” asturiana y las brujas en la mitología romana:


La Guaxa en Asturias aparece citada por primera vez por Rogelio Jove y Bravo “Mitos y Supersticiones de Asturias” (1.897) como una mujer muy delgada, enjuta y fea que entra por las cerraduras de las puertas para desangrar a los niños o a las mujeres jóvenes que duermen valiéndose de su único y afilado diente. Cuando alguien desaparece o se consume lentamente se decía “Paez que lu tragó la Guaxa” o “Violu la Guaxa”.

Los eruditos se complacían en buscar sus orígenes en los vampiros de las leyendas del Norte, la lamia griega o ciertos elfos que acostumbraban a saciar su sed de sangre chupando los dedos de los niños para que no creciesen.

Aurelio Llano anotaba en “El libro de Caravia” (1.919) que se trataba de una lechuza o del cárabo que en algunas partes se llamaba así y que servía de coco infantil.

Ramón Baragaño en su “Mitología y Brujería en Asturias” se suma a la tesis de Aurelio de Llano, identificando a la Guaxa con un ave nocturna.

Pero el asunto no está zanjado ni mucho menos. Existen numerosas historias de “Bruxes” (brujas, en Asturiano) que se alimentan de sangre. Por ejemplo en 1.480 sabemos de pleitos y acusaciones en la Real Cancillería de Valladolid contra Teresa Prieta vecina de Xove (Gijón) por ejercer el oficio de Estriga (bruja) para entrar en casa ajenas y chupar la sangre “mayormente a las criaturas”.

Por otra parte, cuando se pregunta en los pueblos del centro de Asturias (Gijón, Siero, Villaviciosa…) por la Guaxa la respuesta no es unánime, es como un ave nocturna, una especie de coco o una bruxa (Les Melendres, San Andrés de Los Escalones – Gijón, por ejemplo). Sucede algo similar al preguntar por La Carpia (en Vibuli, Ponga) es identificada como una lechuza o como una bruja. Y es que Bruxes (brujas) y curuxes (lechuzas) siempre estuvieron asociadas en la imaginación popular europea. En el año 43 antes de nuestra era, el romano Ovidio decía que las Strix eran una aves nocturnas de plumas blancas, cabeza grande, ojos muy fijos y uñas y pico como anzuelos destinados a abrir las arterias de los niños que dormían en las cunas para poder chupar su sangre, dice que nombre es vampiro o Striges y que su grito nocturno pone los pelos de punta. La descripción de Ovidio no puede ser más gráfica. Continúa emparentándolas con Las Arpías, otros seres mostruosos mitad pájaro y mitad mujer (al igual que las sirenas del mundo griego). Horacio y Propercio también hablan de las Strix agregándoles un rostro femenino y manos con forma de garras. Curiosamente al vampiro femenino, en Rumanía se le denomina Strigoica y en Italia las que chupan la sangre son las Brujas, las estrigas.





(Ilustración del libro Mitología Asturiana Alberto Alvarez Peña dibuxos de Berto Peña)


Apuleyo, en el siglo III incluye en “La Metamorfosis de Lucio” el episodio en que Pánfila untándose el cuerpo con ungüentos mágicos se transforma en ave nocturna para iniciar sus correrías como bruja. Para concluir podríamos resumir que la Guaxa asturiana a pesar de la “erudición” vertida sobre ella podría ser interpretada como la manifestación habitual de una Bruxa o Estriga.

En la vecina Cantabria, Manuel Llano incluye como mito a La Guajona, una vieja seca y arrugada con un solo diente afilado que comparte con la Guaxa asturiana y la Xuxona gallega su misma afición por la sangre de personas jóvenes.


Así pues, por la actual distribución del mito de las brujas bebedoras de sangre y por su presencia ya desde las fuentes romanas, hemos de atribuirle al mito un origen griego o romano, que con el tiempo se expandió a otras provincias del Imperio. A este respecto resulta un tanto curioso su arraigo en el norte peninsular, dado que ésta zona se encontró muy poco romanizada y se cree que los mitos y supersticiones que actualmente perviven en ella provienen de una época anterior a la romana, pues casi siempre tienen consonancias celtas o germánicas, pero este no parece ser el caso del mito de la bruja bebedora de sangre; puede que haya sido llevado a la zona por los romanos o bien que en la Edad Media halla llegado del sur, ya que al parecer siempre tuvo cierta presencia en toda la Península, sobretodo en el ambiente rural.


Brujas bebedoras de sangre entre los indígenas de México:


Actualmente en México también existe prácticamente el mismo mito, la tradición oral habla de brujas que chupan la sangre, es muy común escuchar la expresión “parece que se lo chupo la bruja” cuando una persona se desmejora repentinamente o deja de saberse de ella, también cuando algo sale mal es común decir “ya nos chupo la bruja”. Aquí la acción de la bruja se manifiesta cuando a una persona le aparecen moretones en el cuerpo o algún niño no crece debidamente, entonces se dice que la bruja esta entrando por la noche a casa de la persona y le está chupando la sangre. Como ya dije, la creencia se encuentra muy generalizada y casi cualquier persona ha escuchado esa leyenda, aunque menos son las personas que la consideran una realidad.

Lo más lógico sería pensar que fue traída por los españoles, pero lo más curioso es que al parecer ya existía entre los indios desde antes de la conquista, especialmente entre zapotecos, mixtecos y mayas, y actualmente son ellos los que mantienen más viva esta creencia. En la tradición indígena se dice que la mujer interesada en convertirse en bruja debe pactar con los “Dueños de las Cuevas” (dioses prehispánicos dueños de las montañas, el bosque y los animales) para lo cual debe ir a una cueva consagrada a su culto y sacrificar allí una gallina negra para posteriormente solicitar que le sean conferidos los poderes de una bruja, generalmente este “poder” es la capacidad de desprender la cabeza de su cuerpo, la cual se levantará por la noche, mientras el cuerpo duerme, para ir rodando a las casas de las personas a las cuales desea hacerles mal, para chupar su sangre o soplarles el “mal aire”; en algunas historias la cabeza no va rodando como tal sino que se convierte en algún animal, frecuentemente en una lechuza, siempre antes del amanecer la cabeza vuelve a la casa y se une de nuevo a su cuerpo. En casi todas las historias la bruja esta casada, su marido termina descubriendo que es una bruja al ver como se desprende su cabeza y entonces esparce sal en su cuello para asegurarse de que la cabeza no podrá unirse de nuevo a este y así la bruja morirá; en algunas versiones de la historia es la piel lo que se desprende la bruja, entonces su marido unta sal en la piel que la bruja deja en casa y al día siguiente le es imposible ponérsela de nuevo. El mito es presumiblemente prehispánico; en la zona arqueológica de Dainzú, de la cultura zapoteca, así como en algunos sitios mayas se encuentran piedras grabadas con la imagen de jugadores de pelota decapitados que en una mano portan su propia cabeza, la tradición oral de los indios dice que los brujos y brujas eran muy aficionados a este juego sagrado por lo que se desprendían la cabezas y las colocaban en las gradas para que pudiesen contemplar el partido que mientras tanto realizaban sus propios cuerpos; además debían hacer esto porque la pelota indígena era de hule macizo y un golpe en la cabeza resultaba muy peligroso, los problemas surgían al día siguiente, cuando los brujos tomaban la cabeza equivocada y no podían cambiarla hasta el siguiente partido…

Dicho mito podría ser actualmente de carácter híbrido, entre la creencia traída de ultramar de la bruja bebedora de sangre y la creencia autóctona de la bruja que desprende su cabeza; pero por el arraigo que tiene entre la población, algunos investigadores plantean la hipótesis de que la bruja bebedora de sangre de Europa y la de América se hayan originado cada una individualmente en la mente de los hombres primitivos que manejaban el “pensamiento mágico” y no el “pensamiento lógico”, es decir, que buscaban una explicación sobrenatural para los hechos cotidianos y que por ello tendrían semejantes patrones de pensamiento, ésta hipótesis me resulta bastante interesante.

Con Guillermo Quirós Pintado


Guillermo Quirós Pintado, presidente de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Gijón, analiza el papel de las Cámaras en la potenciación de la Empresa Familiar dentro de la mejora de la economía asturiana.

Desde su oficina en Gijón, Guillermo Quirós ha sido testigo del fuerte impulso que ha vivido la Empresa Familiar durante el 2002. Unas 50 empresas de su demarcación, la mayoría de ellas familiares, han iniciado o ampliado su presencia en mercados internacionales trabajando en conjunto con la Cámara de Comercio. Y son muchas más las que ahora tienen el "gusanillo" de la exportación.

"Yo creo que la Empresa Familiar está llamada en Asturias a realizar un papel muy destacado en beneficio de la economía de la región. Tenemos claros ejemplos de grandes empresas y también de pymes que realizan una labor, muchas veces silenciosa, porque suelen ser empresas que se caracterizan por su discreción, pero no por ello menos importante".

No en vano, según los últimos datos aportados por la propia Asociación de la Empresa Familiar de Asturias, ésta supone cerca del 90% del empresariado asturiano y se calcula que aporta el 80% del empleo de la región. Quirós cree que el 2002 ha servido para que la Empresa Familiar clarifique muchas ideas con respecto a lo que debe ser su futuro. "Se ha de potenciar la formación de las nuevas generaciones, la expansión y la cada vez mayor dimensión de la Asociación que la representa, así como sus acciones", afirma.

• Laempresafamiliar.com: ¿Cómo ve el 2003 para las empresas familiares de Asturias?

Guillermo Quirós: El 2003 será un buen año para avanzar en la profesionalización de las nuevas generaciones, el traspaso no traumático de responsabilidades para evitar una tasa de fracaso alarmante situada en el 30%, y dimensionar las empresas fuera del ámbito estrictamente familiar.


• Miguel Esteban Torreblanca: ¿Qué ámbitos cabe reforzar?

G.C.: Una oferta formativa pensada en función de las necesidades de la nueva generación de empresarios y profesionales. Nosotros tenemos un programa formativo que busca dar respuesta a las necesidades reales de las empresas, oferta que se complementa con la que se realiza a través de la Fundación Escuela de Negocios de Asturias, en la que están presentes las Cámaras y que tiene productos formativos adaptados a la formación que está reclamando la Empresa Familiar.


• Miguel Esteban Torreblanca: ¿Cuáles son los principales problemas en el horizonte más inmediato?

G.C.: Más allá de la formación de las nuevas generaciones de empresarios, hay que destacar también el esfuerzo que deben realizar estas empresas por ampliar mercados y dejar de lado sus miedos a perder el control de su organización.



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