lunes 1 de junio de 2009

Con Carmen Veiga (Directora gerente del teatro Jovellanos)


Teatro Jovellanos
Historia


INTRODUCCIÓN
El emblemático Teatro Jovellanos de Gijón, inaugurado hace casi veinte lustros, allá por el mes de Julio de 1899, con el nombre de teatro Dindurra, se empezó a construir como consecuencia de las demandas propias de una villa en evolución, y siguiendo los trazados oportunos de un eminente arquitecto en aquel tiempo, Mariano Marín.

El estudio arquitectónico del Teatro, levantado por iniciativa del empresario Manuel Sánchez Dindurra, puede leerse en un informe fechado en aquella época: "es de un renacimiento con elementos italianos y españoles a alguna solución de la escuela belga, tratando sólo de producir un agradable efecto de vista".

El Teatro Dindurra, así, mirando a las frondosidades del parque de Begoña, en el Paseo de Alfonso XII, ocupando la parte central de un suntuoso edificio sito entre las calles de la Magdalena (en la actualidad Casimiro Velasco) y de Covadonga, habría de ser, inclusio hallándose aún en formación, objeto de multitud de juicios elogiosos por su hechura, pensada para admitir unos 1300 espectadores.

La villa de Jovellanos, por lo tanto, a partir del verano de 1899, coincidiendo con los fastos de la Exposición Regional establecida en el lugar denominado Campos Elíseos, habría de acabar luciendo un teatro nuevo, de estilo ecléctico, magnífico y digno en resumidas cuentas de su importancia.
PRIMEROS ARTISTAS EN EL TEATRO DINDURRA

El activo propietario Manuel Sánchez Dindurra, sin reparar en gastos y con el propósito de conseguir que el nuevo coliseo de Begoña fuera magnífico, "uno de los teatros más amplios, más cómodos y elegantes", no había dudado en contratar al prestigioso arquitecto Mariano Marín, al reputado escenógrafo Amalio Fernández (quien culminaría sus días en Hollywood) y, a la Compañía Giovannini. Lo que equivale a decir ópera, opereta y zarzuela.

Y ello para que, a partir del mes de Julio de 1899, al flamante Teatro Dindurra pudiera ofrecer a gijoneses y forasteros un servicio de espectáculos variados de calidad, a veces incluso con artistas locales como los cantantes Paco Meana y Luis Llaneza, o los malogrados actores Manolín Muñiz y Jesús Panadero, quienes en palabras de Pachín de Melás "en plena juventud pasarían a la otra vida".

Alfa y omega, por lo tanto, de la suerte vital en las tablas, junto a nombres ya consagrados entonces en los ámbitos internacionales, con la categoría del transformista italiano Leopoldo Frégoli, un histrión asombroso, con mutaciones rapidísimas en los tiempos a representar, el cual acabaría pasando en olor de multitudes por el Teatro Dindurra en junio de 1905.
ÚLTIMOS ESPLENDORES EN EL TEATRO DINDURRA

La fecha del estreno, con éxito grande, de "La Promesa", una zarzuela o "glosa lírica de costumbres asturianas", de vida al insigne folklorista ovetense Eduardo Martínez Torner, apoyándose en textos oportunos de Alfredo de la Escosura y Fernando Dicenta es la del 31 de Diciembre de 1928, lunes. Acontecimiento ese, por supuesto, nada nuevo en las intenciones del heroico Martínez Torner, sobre todo, si se tiene en cuenta sus claras advertencias, pronunciadas en el Teatro Dindurra ya en 1915, precisamente: "Todos recordareis los fracasos de nuestros compositores, cuando hace pocos años quisieron crear la ópera nacional", se lamentaba a la sazón. "El pueblo no comprendió la labor de estos hombres y no podía comprenderla: se quería hacer ópera nacional con música exótica y libretos faltos de interés y emoción.

Mirad los pueblos que tienen un arte musical propio... España tiene primero que conocer su música popular, leyendas, costumbres y luego trabajar con estos conocimientos. Mientras no se haga esto serán inútiles todos los esfuerzos que se realicen...".

Por ello, en ese afán, los espectadores de la villa de Jovellanos habrían de contemplar en el Teatro Dindurra, en años sucesivos y con semejante línea de referencia, diversas obras memorables: "Amores de Aldea", estampa asturiana, con letra del primer intérprete y director Felipe Villa y música del maestro Sergio Domingo, presentada allí por la Compañía Teatro Asturiano, el 8 de Mayo de 1934, martes; "Al Sonar de la Salguera", retazo de la aldea asturiana, en un acto, original de "Pachín de Melás" con canciones del compositor Amalio López y dada a conocer, al efecto, el 9 de Abril de 1935...

Tiempos aquellos, en verdad, para el despunte de artistas en la escena como el tragicómico (verbi gratia, "El Milanu", de "Adeflor", con decorado del dibujante Manuel Rodríguez Lana, "Marola", el 18 de Diciembre de 1935, miércoles) José Manuel Rodríguez, junto a los esforzados Felipe Villa, Rosario Trabanco, Balbina Barrera, Aurora Sánchez, los barítonos Leopoldo Vigil, Antonio Medio, la tiple Araceli Villa, el recitador Joaquín Sánchez, el entonces apóstol del flamenquismo José González "El Presi", el tenor José Martínez, el violinista gijonés Jesús Fernández Lorenzo, etc...

Últimos esplendores, con reformas incluidas (por ejemplo de febrero de 1933 data el proyecto de Cabina Fuera de Sala, firmado por los arquitectos Manuel del Busto Delgado y Juan Manuel del Busto González) el Teatro Dindurra, proyectándose allí, en aquellas campañas postreras de la II República películas sonoras y populares, con la categoría de "La Hija de Juan Simón", con el alegre Angelillo y la dolorida Pilar Muñoz de protagonistas de la misma, en 1935.

Después, el estallido de la guerra civil, en 1936, provocará la incautación del Teatro Dindurra por el denominado Control de Espectáculos Públicos, convirtiéndose, inevitablemente, la polémica comedia social "Nuestra Natacha", del autor cangués, de Besullo, Alejandro Rodríguez Alvarez, "Alejandro Casona", en todo un símbolo en aquella época.

El Teatro Dindurra, así las cosas, habría de continuar funcionando, con actividades, hasta el 14 de Octubre de 1937, jueves, cuando, a consecuencia de un bombardeo aéreo, quedará reducido a escombros. Teatro Dindurra, 1899-1937, en definitiva. Laus Deo.
UN NUEVO COLISEO PARA BEGOÑA

Tras la desaparición del Frente Norte, el día 21 de Octubre de 1937, se esperaba, aún corriendo malos tiempos, la reconstrucción del añejo coliseo del Parque de Begoña, el cual, habría de pasar a llamarse, Teatro Jovellanos.

Y es que cabe de recordar aquí que el antiguo Teatro Jovellanos, de propiedad municipal, inaugurado en Febrero de 1853 y sito en la calle del mismo nombre, precisamente, una vez adquirido en 1934 por el Banco de España en 600.000 pesetas, había sido derribado, por desgracia, de inmediato.

De modo que, firmado principalmente por el arquitecto José María Mendoza y Ussía, en 1938, introduciendo modificaciones diversas en consonancia con la época acontecida, habría de tratar de devolver ciertos esplendores de antaño al coliseo de Begoña.
EL TEATRO JOVELLANOS, A LA BÚSQUEDA DEL TIEMPO PERDIDO

Una nueva época se iniciaba, por lo tanto, para el renacido coliseo del Parque de Begoña, constituyendo su punto de partida, además, de manera brillante, al igual que sucediera cuando la inauguración del Teatro Dindurra, en 1899, unas sesiones de ópera, el 7 de agosto de 1942. El flamante Teatro Jovellanos apostaría así, por el arte escénico, siguiendo las pautas marcadas en el antiguo teatro del Paseo de Alfonso XII, cuyo propietario, Manuel Sánchez Dindurra, había fallecido ya en tiempos de la II República.

De modo que, teniendo en cuenta esplendores periclitados de antaño, por el moderno Teatro Jovellanos habrían de pasar compañías de primera línea, como la encabezada por los veteranos Valeriano León y Aurora Redondo, o la de la actriz madrileña Ana Mariscal, toda una revelación en aquellos años cuarenta. "Pachín de Melás", por su lado, continuaba siendo, aunque ahora por desgracia, a título póstumo, una presencia constante en el coliseo de Begoña y ello, claro está, junto a otros autores locales de estreno más reciente.

"Pachín de Melás", por ejemplo, el 11 de Septiembre de 1949, domingo, recibiría en el Gran Teatro Jovellanos, con una "sala refrigerada", a causa de la canícula, un homenaje muy sentido, al representar la Compañía Arte Asturiano del barítono gijonés de la voz de hierro Antonio Medio, la comedia sentimental de ambiente asturiano "Noche de Luna" y la zarzuela asturiana en bable "La Sosiega", actuando, a la sazón, triunfalmente, allí Araceli Fernández, Aurora Sánchez, Pilar Bejarano, José Morán, Manuel Codeso, Yudita de la Viña, Felipe Villa, Jaime García, Macario Villa y José González, "El Presi", amén del Coro Ecos de Asturias, Los Mariñanes, el Cuarteto Asturiano y el Mencionado Antonio Medio.

Momento también para el aplauso a la obra, verbigracia, "Nieve en el Puerto", de Eladio Verde, un comediógrafo de éxito consolidado en el decenio de 1940. Época esta con apariencia de grandiosa fiesta asturiana.